Por:
Adriana Castañeda
Mauricio Barrera
Los lugares que conocimos y las experiencias que vivimos, en tierradentro, la balsa, Popayán y Cali, nos dieron diferentes puntos de vista, dentro de los cuales cabe resaltar la forma en que se organizan las personas por un interés común. La primera visita que hicimos, fue la escuela Yuç Kwet Zun, en San Andrés de Pisimbalá; la cual nos dio la oportunidad de conocer el proceso de educación propia que se está llevando a cabo en este lugar, donde los niños y jóvenes, hacen parte del desarrollo de los procesos educativos, organizativos y políticos que se llevan a cabo en la región.
El fortalecimiento de la educación propia es difícil por el contexto en el que se está gestando; es un trabajo que no comenzó hace poco, y que ha tenido una continua permanencia, por lo cual ha perdurado. Este proceso en la escuela Yuç Kwet Zun lo están llevando a cabo 3 compañeros de la Universidad Distrital, junto a dos Docentes más, y aunque es complejo el desarrollo de esta propuesta, pues es un proceso de educación propia desarrollado por mestizos, demuestra la gran importancia que tiene el acompañamiento de los y las comuneras, las autoridades, de los mayores y de los Te Wala, pues sin el apoyo espiritual, estos procesos aunque tengan una buena voluntad, se pueden perder por el camino si no van de la mano de lo espiritual.
Los niños y jóvenes están fortaleciendo el tejido cultural de su sociedad gracias al desarrollo autónomo de su educación. El conocer esta experiencia, nos dio mucha fuerza para continuar con el proceso que queremos realizar con el Cabildo Indígena Nasa de Bogotá, además, estar en el territorio, nos hizo darnos cuenta que los procesos dentro de la comunidad se pueden hacer desde una iniciativa mestiza, pero con la ayuda y el apoyo de toda la comunidad. Es muy importante la participación de los niños y jóvenes en estos procesos, pues son ellos los que sustentan a la comunidad, y los que tienen en sus manos el fortalecimiento de la cultura y la no perdida de las costumbres y de la cultura misma de una comunidad determinada.
La experiencia de la comunidad Afro en el Municipio de La Balsa, nos reafirma que los niños son un eje muy importante en la continuidad de una comunidad. En la escuela Casita de Niños se está haciendo un acompañamiento con los niños del sector para que ellos continúen con la siembra, la pesca, los bailes, los rituales que la comunidad Afro de este sector tiene, esta experiencia es muy bonita y hace visible la importancia de la continuidad en los procesos, pues un proceso que se comienza y no se continua, se pierde y los esfuerzos y ganancias se desdibujan de la comunidad. En la visita a el colegio agroindustrial Valentín Carabalí, Los estudiantes de este colegio son en su mayoría trabajadores en minería, pesca, agricultura o ganadería, por lo cual este colegio funciona los fines de semana. Nos contaban los compañeros afro que era muy difícil un proceso de resistencia como la de los indígenas, ya que ellos no son tan unidos y que muchas veces, la corrupción no los ha dejado avanzar en algunos procesos, pero que en este colegio, se está haciendo un proceso de educación propia para no perder sus costumbres, como la pesca, la minería, la agricultura, esta experiencia, nos mostró que todo proceso debe tener un apoyo de todos los miembros de la comunidad, porque una sola persona que este liderando un proceso para su propio interés puede estancarlo y terminar con los sueños de los demás.
En Cali la experiencia fue diferente, pues frente al tema LGTBI se tienen aún muchos prejuicios y esto hace que la experiencia de este proceso sea desvalorizada, sin embargo, este proceso está luchando por una igualdad de derechos, que aunque ha sido fuerte, y lleva una gran permanencia es algo que se está tratando de dar a conocer en las escuelas, junto con los derechos sexuales y reproductivos, los cuales son necesarios conocerlos, pero en muchas ocasiones este tipo de procesos desde la comunidad LGTBI, no son muy bien vistos, quizás sea porque aún existen en el interior de la sociedad colombiana muchos moralismos, y la visión de bien y mal está muy arraigada, aunque nos consideremos liberales en el pensamiento; este proceso nos enseña que existen infinidad de obstáculos para el desarrollo de un proceso pero que se deben saber sortear, este no es un proceso de educación propia, pero si es un proceso de exigibilidad de derechos, que aunque a muchos les suene descabellado son necesarios para ellos y para nosotros, ya que así se tendrá un mayor respeto hacia las propuestas de este sector.
Los tres procesos nos aportan muchísimo, desde tres perspectivas de inclusión muy diferentes, pero con algo en común y es visibilizarse ante los demás y no perder su identidad, así como su derecho a educarse bajo ciertos parámetros necesarios, en nuestro caso concreto, aunque estamos muy ligados a la experiencia de San Andrés de Pisimbalá, las tres experiencias nos muestran que es muy importante la unión de la comunidad para que un proceso, sea cual sea, tenga continuidad y que esta continuidad es la que nos va a dar los frutos, pues, los resultados aunque algunos se darán a corto plazo, la mayoría se dan a largo plazo, por eso es que la continuación en los procesos es tan importante, pues si Casita de Niños, por ejemplo, se hubiese dejado acabar, muchas de las costumbres se perderían y muchos niños ya no querrían seguir en el territorio cultivando y haciéndose cargo de la diferentes tareas del hogar, en nuestro proceso en particular, nos damos cuenta que el acompañamiento espiritual es algo que no se puede dejar de lado en ningún momento porque los procesos se pueden perder en el camino.







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