Por: Patricia Jacanamijoy Jacanamijoy
La educación como una estrategia política, que garantiza una pervivencia cultural ha sido intervenida, interferida e interrumpida a lo largo de un proceso histórico en las relaciones entre “minorías” – estado, que abarca desde 1810 hasta 1991 en adelante, en la instauración de modelos hegemónicos y descontextualizados de la forma de vivir de las comunidades indígenas, afro y LGBT los cuales en este momento se deben enmarcar en procesos con enfoque diferencial, por que no todos pensamos ni vivimos las mismas necesidades y queremos dar priorización a lo mismo, ya que comporta elementos propios de visiones del mundo, relaciones con éste y códigos culturales que en rutan su mirada, comprensión y análisis de manera particular.
En esta medida la articulación de los procesos llevados tanto en san andres de pisimbala con los compañeros nasa, como en la balsa con los afro descendientes y por ultimo con los del LGBT en Cali. Son experiencias de apropiación, fortalecimiento y de lucha de espacios enmarcados en la exigencia y practica de derechos constitudinarios, originarios e inclusión de sus visiones de vida en el pleno ejercicio de su ciudadanía.
En primera instancia señalar la situación de los compañeros nasa; ya que hoy en día no se puede hablar de una educación para la integración ni asimilación, si no de fortalecimiento de una educación propia ceñida a procesos, formas y modelo de vida acordes a prioridades y necesidades de las comunidades.
La importancia del reconocimiento por parte del estado y la sociedad del aporte de los pueblos indígenas y sus modus vivendi, que a pesar de estar integrados en la globalización, modernización. Este contacto con lo externo este constante desafío se ha podido transformar y convertir en elementos de estrategia y lucha para seguir resistiendo y ejerciendo la autonomía, la gobernabilidad, usos y costumbres sin dejar de ser lo que somos sin perder los objetivos de la lucha y definiendo formas y acciones con los que se prepare y forme a las nuevas generaciones.
En el andar de nuestros mayores se sigue la huella de los que se fueron en cuerpo pero en espíritu siguen acompañando a las nuevas generaciones que guiaremos desde la articulación del conocimiento occidental y el propio, desde la educación inicial hasta la formación de un líder con identidad (lengua materna, usos, constumbres etc.) y firmeza de sacar a una comunidad adelante con principios de comunitariedad y reciprocidad.
Los compañeros del LGBT también expresan en la conquista de espacios educativos, institucionales y en la sociedad. La participación, apropiación y construcción de ciudad, desde su lucha para la visibilización, reconocimiento y valoración de la diferencia como parte activa y protagonista de construcción de ciudadanía incluyente, participativa y respetuosa de las formas de vida diferentes al establecido en lo moral y lo social.
En donde los desarrollos normativos del tema en el orden nacional y distrital han sido pocas las ocasiones que se ha otorgado un escenario de dinámicas sociales y políticas donde se asegure una real participación y otorgamiento de espacios de retroalimentación de su expresión de vida particular
Y por ultimo la consolidación de espacios propios para la enseñanza de valores culturales e identitaria que haga de los afrodescendientes (la balsa), sujetos de derechos y no sujetos de folclorizacion. son de gran importancia para la afirmación y humanización de una comunidad que ha sido tratada hasta nuestros días en el pensamiento y el trato como esclavos, desde las escuelas hasta la jerga nacional. Pensarnos desde la argumentación académica nuevos paradigmas, cátedras, espacios de socialización, conocimiento y retroalimentación de las no nuevas formas de conocimiento si no de reavivación de formas de socialización, educación y traspaso de conocimientos que han sido invisibilizado por componentes hegemónicos y de deshumanización del otro.




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