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martes, 16 de noviembre de 2010

(Des)Encuentros Con El Pasado, El Presente y Nuevos Retos




Por: Natalia Bejarano
Néstor Cáceres
Giotto Quintero


Salir del interior, de la ciudad, del caos cotidiano al que estamos acostumbrados, es de vital necesidad para todo ser humano, por un lado, para distraer el espíritu, la mente y el cuerpo. En esos recorridos por otros territorios, espacios simbólicos y otras culturas nos van dejando impresiones en nuestros ser, en el pensamiento y en la piel misma, ideas, sentimientos, percepciones que re-crean nuevos conocimientos nutriendo nuestro intelecto, nuestros saberes.

Encuentros: Tierra Dentro, la Balsa y Cali…
En la carta de navegación el primer espacio de llegada fue Tierra Dentro (Segovia, san Andrés de Pisimbalá), donde nos encontramos con un proceso de educación propia desde las comunidades que habitan la región, principalmente, la agrupación indígena Nasa.
Entre montañas, valles, coca y otras formas de vida propias de la región devino la problemática entre dos culturas que coexisten en este espacio, la comunidad indígena y la campesina, confrontación por el territorio y las temáticas que se han o no enseñar.
Una propuesta sale de allí, a partir de la necesidad de inculcar, proteger y mantener las costumbres propias de la región así mismo la cultura perteneciente a los Nasa. Fue así, que estudiantes, profesores, padres de familia, el cabildo en general toda la comunidad comenzó a apropiarse de espacios y, caminar en la palabra, constituyendo y creando nuevos sentidos para aquellas personitas en formación, es aquí donde se propone la minga educativa como alternativa frente a la necesidad de educar a partir de la conservación de la lengua (Nasa Yuwe), como de la protección y mantenimiento de las costumbres y la cultura Nasa como de su territorio.
Allí en este espacio también da un giro el sentido de la docencia a su vez el ser docente, pues será visto el maestro importante, ya que re-presenta el eslabón en lo que ha llamado la comunidad Nasa el cien pies o mil pies, que significa trabajo colectivo. El docente en comunidad se hace vital, se hace sujeto vivo, ya que contribuye con la formación de sujetos pertenecientes a un territorio.
En ese sentido, ser docente en dicho lugar y en esa comunidad nos llena de regocijo, por que encontramos que el papel de la pedagogía no implica un concepto vacio y abstracto, sino que en este caso (de la comunidad Nasa) es un proyecto de vida que se traza a partir de un sueño colectivo, que es la autonomía y la emancipación.
“El que desconoce su historia está condenado a repetirla” y esto no pasa con la comunidad Nasa y Afro, conjunto a la comunidad LGBT (en Cali), que por medio de la educación han gestado procesos que hacen un grito, un llamado al poder y al Estado que no han permitido procesos independientes, procesos que de-construyen la historia permanente de Colombia, llenando de esperanza no solo a voluntades individuales (como la nosotr@s), sino que nos permiten creer en que los cambios se hacen en la marcha de la palabra y el trabajo que liga y genera amor propio y del otr@, desde el reconocimiento de la diferencia.
Desde cada uno de estos espacios recordamos y reconocemos el progreso que se ha venido desarrollando desde los colectivos que componen, no solamente las comunidades que visitamos, sino todos aquellos que luchan por un bien común, una fuerza que desde el interior de nuestras pasiones procrearan un nuevo sentido de ser, pensar y saber en y desde el territorio que pertenecemos.
Nuestros retos ahora deben propender por constituir las identidades propias de las comunidades indígenas y afro, junto con otras identidades que han sido relegadas, fuera de la normatividad de la sociedad, pero que hacen parte vital de la diversidad que la compone. Reconocernos desde la diferencia, aportar a los nuevo procesos de resistencia que devela y construye cada comunidad, desde el enriquecimiento y fortalecimiento de la cultura, de la educación, de la región, de la persona misma, como de nuevas formas de pensar(se) el mundo dentro de los espacios donde nos formamos, aprendemos, amamos, creamos, resistimos, incidimos etc.
El trabajo que viene para cada uno de nosotros como docentes, es transformar, innovar, crear, regresando al pasado desde nuestro territorio común, sin dejar atrás lo que nos han legado las comunidades propias de cada una de las regiones de nuestro país, el amor, el reconocimiento, la reciprocidad, la complementariedad, el acogimiento, que nos han brindado dándonos un poco de lo que los hace ser, existir y resistir (desde sus danzas, su música, sus trabajos artesanales, su lengua, toda su propuesta de vida), por tanto, es necesario generar junto con ellos alternativas de enseñanza/aprendizaje, creando nuevos espacios de resistencia política, social, cultural, para el progreso y desarrollo de un nuevo camino, de un nuevo sentido de existencia, para estas comunidades, como para la labor y vida de uno como maestro de ciencias sociales.


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